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Hace ya varios meses, saltó una noticia, que a juzgar por las veces que la habían publicado en todos los medios, parecía de gran relevancia.
Por lo visto, trataba de algo totalmente inédito. Un inmigrante nigeriano de 44 años, Dom Amby Okonkwo, había encontrado una cartera con una gran cantidad de dinero dentro.
El joven inmigrante, vendedor de pañuelos en semáforos de profesión, lejos de quedársela, sin decir nada, (algo que, por su circunstancia vital, estoy segura que le habría ayudado bastante) y con una orden de expulsión del país bajo el brazo, con toda la dignidad de la que muchas otras personas carecen, decidió dirigirse a las dependencias policiales para hacer entrega de la misma. Increíble, pero cierto.
A continuación, me gustaría que todas las personas que lean este artículo, reflexionaran sobre la siguiente cuestión: ¿Qué haría usted, persona no inmigrante, y de condiciones vitales más o menos acomodadas? ¿Entregaría la cartera con todo el dinero dentro, sin mas? O, en cambio, ¿cogería el dinero y desecharía la cartera?
Creo que, sin necesidad de hacer ninguna encuesta, el resultado sería bastante sorprendente. Gracias a dios, por el mundo aún existen personas buenas, que hacen cosas buenas no para conseguir nada en concreto, sino para sentirse bien como ser humano.
Algún tiempo después, leí otro artículo relacionado con este mismo, donde se exponía que dos empresarios madrileños, habían gratificado la acción de buena fe de este nigeriano. Y que para ello, le habían dotado de una importante cantidad económica, aparte de ofrecerle un contrato de trabajo.
De toda esta historia, he sacado varias conclusiones importantes:
No todos los inmigrantes son personas malas que vienen a robar.
No todos los inmigrantes vienen a quitarles a los españoles el trabajo, simplemente hacen el que ellos no harían, como vender pañuelos en un semáforo.
Algunos inmigrantes con carencias, son más honestos que cualquiera que viva en condiciones más acomodadas.
Y finalmente, que todos los hombres buenos, finalmente son recompensados.
Enhorabuena a este inmigrante nigeriano llamado Dom Amby Okonkwo, por esta nueva oportunidad que le ha brindado la vida y sobre todo por ser fruto de su buena acción y honestidad.
Para terminar, os dejo una frase del propio Amby, para la reflexión:
“Cuando me dijeron que la cartera que devolví tenía 2.700 euros pensé que era muchísimo dinero, pero el dinero no toca mi cabeza ni mi corazón, y gastar ese dinero me habría hecho feliz un momento, pero me habría hecho sufrir toda mi vida", Dom Amby Okonkwo.
Elisabeth Martín Falcón, trabajadora social. (El Viso del Alcor, Sevilla)

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