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Actualización: 08/09/2010 13:05:34

EL BENEFICIO DE LA POBLACIÓN INMIGRANTE PARA LA ECONOMÍA ESPAÑOLA. Antonio Hueso Maroto

He leído la noticia que se ha colgado en esta web sobre el beneficio de la población inmigrante para la economía española.

A este respecto, sin ser economista ni con intención de llegar a serlo, siempre he confiado en que la contribución económico de la población extranjera que trabaja en España tendría que reflejarse más tarde o más temprano en un aporte positivo a nuestro PIB.
 
Sin embargo, creo que deberíamos ser cuidadosos a la hora de difundir este tipo de noticias ya que, si bien es cierto que se trata de una realidad que por fin parece que ha sido contrastada empíricamente, lo cierto es que solo refleja uno de los ángulos que definen a la inmigración: el económico.

Siendo consciente de que vivimos en una sociedad en la que un mismo discurso mucha veces se encuentra polarizado entre dos perspectivas bien diferentes como es la de la pura realidad y la de lo “políticamente correcto”, y sin querer ser demagogo, creo que este tipo de noticia debe ser matizada haciendo énfasis no solo en el beneficio económico que trae el fenómeno de la inmigración a la economía española sino también en el aporte meramente humano y la posibilidad de crear día a día sociedades interculturales.

Si nos quedamos únicamente con la interpretación economicista del fenómeno migratorio, aceptando así una de las definiciones más clásicas de la inmigración (movimiento de trabajadores y no de personas, sin derechos más allá de los meramente laborales y de estancia en el territorio), en un futuro, el día que los inmigrantes dejen de producir económicamente, tendremos una excusa perfecta para devolverlos a sus país: como ya no son rentables económicamente no estamos obligados a realizar una valoración sobre su contribución humana y cultural.

Algo parecido pasa cuando personas muy comprometidas con el tema de las migraciones ponen de manifiesto la defensa de los inmigrantes en el mercado español como facilitadores del incremento de la tasa de natalidad en uno de los países del mundo con las tasas más bajas, y como futuros sostenedores del sistema de pensiones contributivas. Es un argumento, por supuesto, pero excesivamente materialista y pragmático. ¿Serán prescindibles los inmigrantes que residen en España el día que las tasas de natalidad e incorporación laboral al mercado de trabajo puedan ser cubiertas por población autóctona? ¿Seguiremos considerando necesaria la presencia de población inmigrante en España cuando el sistema de protección social pueda ser sostenido exclusivamente por los trabajadores españoles?

Debemos ser cuidadosos con este tipo de noticias y, siempre que esté en nuestras manos, matizarlas de manera que, manteniendo la importancia de la noticia en sí, resaltemos la importante aportación humana y cultural que supone el actual movimiento migratorio en España o cualquier otro país.

 

Antonio Hueso Maroto, Madrid.

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